A veces pensamos que “no pasa nada”, que solo fue una vez o que podemos detenerlo cuando queramos. Pero poco a poco podemos cruzar límites que terminan robándonos la libertad, aislándonos y afectando incluso a quienes amamos. La historia de Sansón nos recuerda que tener un llamado no nos hace inmunes a equivocarnos. Podemos alejarnos poco a poco sin darnos cuenta de cuánto hemos perdido en el camino. Pero hay una esperanza: donde está el Espíritu de Dios, hay libertad. 🙌🏼 Cuando Cristo rompe una cadena, no solo transforma una vida; también puede transformar generaciones. ¿Hay algo que hoy necesitas entregar a Dios?